Durante unos cuantos años, Ríos-Capapé (de aquí en adelante Ríos-Canapé) ha sido una de las grandes atracciones de las Asambleas de la entidad. A pesar de decir en su día que Juan Soler era “la esperanza blanca del valencianismo”, en sus actuaciones posteriores atizó con fuerza a la Corte en gobierno. En un marco, el de las Juntas Generales, donde se carece de argumentación y de dominio verbal, Ríos-Canapé representaba una oposición severa pero tranquila. Sin grandes salidas de tono. Regular en sus críticas. Templada y cabal.
Ríos-Canapé ha cambiado. Desde que Vicente Soriano llegara al poder, Ríos-Canapé está tenso. Salta a cualquier comentario. Ha perdido su tradicional tranquilidad. No le gusta nada de Vicente Soriano. Ha intervenido en tertulias de Canal Mocho. Participa en el programa nocturno de Ràdio Nou que presenta un joven hincha radical de Los Angeles Lakers Fran Guaita, donde exhibe un sospechoso mal humor. ¿Qué le está pasando a Ríos-Canapé? Las versiones son confusas.
- Versión Uno: A pesar de ser el azote del solerismo, Ríos-Canapé echa de menos a Consuelo Rubio. Si esto es verdad, no nos queda otra que expresarle nuestra solidaridad en estos delicados momentos. Tampoco nosotros hemos conseguido recuperarnos de tan sensible pérdida.
- Versión Dos: Ríos-Canapé, que nunca ha tenido una buena armonía con Vicente Soriano, está de verdad convencido de que el marido de Amparo va a ejecutar una nefasta gestión. Cree con certeza que Vicente Soriano no venderá las torres mestalleras, no podrá hacer frente a los pagos del nuevo estadio, colocará mal la pista de atletismo y Miguel se tropezará con las vallas, acabará con las especies endémicas de Porxinos y jamás cambiará la web oficial del València.
- Versión Tres: Ríos-Canapé esperaba haberse convertido en consejero. Siente por tanto una pequeña decepción e intenta, con sus constantes y anticipadas críticas, que Soriano recapacite y, para silenciarlo, lo convierta consejero.