La militancia ha pasado meses muy tristes. No sabían qué había sido de Chusín Wollstein y Juan Manolo Doménech. Miles de mails, cientos de llamadas, decenas y decenas de mensajes cortos de texto preguntando siempre lo mismo: “¿sabéis algo de Chus?, ¿Juan Manolo todavía hace el avión?”. Hoy el enigma llega a su fin.
En este tiempo se han publicado informaciones malintencionadas. Se decía que Chusín Wollstein ahora era el asistente de magnates arábicos. O que Juan Manolo Doménech se estaba dedicando en cuerpo y alma a un medio de comunicación llamado a marcar una época: Canal Mocho. Desde la redacción de CheCheChe os podemos decir que todo eso es falso. Chusín y Juan Manolo, estos meses, sólo se han dedico a asesorar a nuestra página.
Queríamos cambiar el rumbo que estaba llevando nuestra corporación. Habíamos dado varios pasos en falso. El convulso mes de julio nos había pasado factura. Creímos entonces que el València iba a ser una sociedad muy diferente, gestionada por el marido de Adriana Abascal, Juan Villalonga. Una sociedad carente de naranjas. Pero Johnny Katanas “tiró” al candidato a las elecciones del Real Madrid, y nosotros, repentinamente, supimos que nuestro proyecto estaba acabado. Habíamos fracasado.
Sobre la marcha, y ya sin más margen para el error, decidimos apostarlo todo, jugarnos nuestras últimas fichas por Chusín Wollstein y Juan Manolo Doménech. Su gran labor en el València, mal informando y creando traumas irreversibles, nos parecía la línea a seguir. Eso queremos ser nosotros: una corporación que mal informe y que traumatice. Dimos toda nuestra confianza al que fuera locutor de Los 40 Principales y al que fuera contertulio de CSI Paterna. Y, pasado el tiempo, podemos decir que no nos han defraudado.
La convivencia no ha podido ser mejor. Chusín ha comido muchos bocadillos de nocilla con mortadela. Juan Manolo se ha disfrazado y ha levantado sus alas casi cada día. Lo hemos pasado bien. Nosotros hemos trabajado a fondo, ellos nos han asesorado. Nos han dicho qué caminos debíamos seguir, qué líneas de actuación debíamos tomar. En estos días se ha fraguado una bonita amistad que ahora, comenzado noviembre, termina. CheCheChe ya no necesita a Chusín y a Juan Manolo.
Lo que más nos dolía de terminar en estos momentos la relación contractual, es que no podríamos celebrar la navidad juntos. Era una putada. Pero antes que deprimirnos, pusimos remedio. Celebramos la navidad chechechera. Ellos se colocaron sus respectivos gorros navideños. Nosotros aplaudimos a rabiar. Y después se marcharon para siempre. Quizás no los volvamos a ver más. Pero siempre nos quedará el recuerdo de haber conocido a una pareja ejemplar. Gracias, amigos. CheCheChe ya no os necesita.