Casos como los de Ann Culo son insólitos en el porno valencianí. No es guapa, no folla bien y, encima, es caprichosa y antipática, pero lleva ya doce años participando en las grandes producciones rodadas en ese tiempo, nunca como protagonista pero sí teniendo una importante presencia en los momentos importantes de cada película.
Ann Culo llegó muy joven a Valenciastán, desde su Sidridistán natal, antes incluso de haber debutado en el porno. Si acaso, a Culo, un apellido de dudoso gusto que eligió Ann por su habilidad en las escenas anales, había posado para revistas de esas que se inventan todo, lo publican y, para relajarse, intercalan sus estupideces con reportajes de tías en bolas. Pero Ann era una tía lista y supo elegir bien su destino: una industria de porno incipiente que apostaba por las debutantes. Su trabajo en “Aventuras sexuales en San Marino”, “El piojete” o “Una copa en Sevilla y se la enchufo a la niña” la convirtió en una estrella necesaria aunque poco brillante. Ann Culo era capaz de protagonizar una escena memorable y, minutos después hacer el ridículo como una principiante. De lo mejor y de lo peor. Ello no fue obstáculo para que siguiera interviniendo en producciones de primer nivel, como “Figa de campeones”, “Mil anos” o “Sex Gunners”. Precisamente a raíz de esta última, una coproducción entre Valenciastán y el Reino Unido, Ann Culo recibió una importante oferta de la potente industria británica de cine X. Ann la aceptó y su marchó a probar suerte allí. Nada más llegar, cuando vio que la gente hablaba raro y hacía un frío de cojones, dio marcha atrás (no en el sentido literal) y se volvió a Valenciastán. Para entender la mentalidad de esta estrella del porno valencianí, baste decir que aquello sucedió en el mes de agosto.
Ann Culo se quedó en Valenciastán y todavía viviría años de gloria en el porno autóctono, cuando formó parte de los repartos de “Un doblete por el ojete”, “Un tipo so lerdo” y “Galácticas calientes”, en las que la actriz de origen sidridistaní se mostró tan gris y efectiva como a lo largo de toda su carrera, siempre dispuesta a afrontar cualquier tipo de escena de sexo sin ningún remilgo. Hasta que, cuando cumplía su décimo año en el porno valencianí, se vio involucrada en el turbio litigio que la actriz Albelda Baxter mantuvo con las principales productoras del sector, a causa de su tortuosa relación con la actriz de cine convencional budomusulmana Mari Carmen Cañizares. Ann Culo, muy amiga de ambas, fue acusada de participar en tríos sexuales filmados al margen de la industria y, como sus compañeras, vetada por las grandes “pornomajors”. Esa inactividad terminó por pasarle factura en los que se adivinan como últimos años en el X valencianí. Si antes era poco más que discreta como actriz, a su vuelta era simplemente nefasta.
Ahora, cuando su estrella parece apagarse definitivamente, Ann Culo intenta buscar continuidad en una industria en la que se ha instalado desde hace una docena de años y en la que es la actual decana.