Albiol se pira a la comunidad autónoma donde se edita el popular fanzine a todo calor de los Ultra Sur (Montalt dixit) que tan bien dirige Eduardo Inda. La marcha de Albi a Madrid nos genera sentimientos encontrados. No sabemos si celebrarlo tocando el claxon o celebrarlo quemando tracas. Es un poco triste porque Albiol era ocurrente y tenía mucha facilidad para las genialidades, como cuando declaró, el muy zoquete bromista, que lo único que conocía de Austria eran los canguros. Nosotros, desde hace muchos meses, por lo único que reconocíamos a Raúl Albiol era por sus caídas en los momentos decisivos, casi tan frecuentes como las del servidor de la nueva web del València en sus primeras horas de vida. Ahora será el influyente empresario de la comunicación Florentino Pérez Rodríguez el que tendrá que lidiar con los abundantes caprichos del defensa con forma de chorizo. Albiol necesita dedicar 5 horas diarias a la Play Station y eso, reconocedlo, es algo que ha mermado sensiblemente su rendimiento y ha frenado su progresión.
El cambio de residencia del Chori Albiol podría depararnos una imagen inédita. El fanzine a todo color de Inda puede salir con un chorizo en portada, copiando la genial idea que el Superdeporte de Vicente Bau ejecutó hace unos años. Al mismo tiempo, el fichaje supone otro paso más de Florentino Pérez Rodríguez en la evangelización y reconquista de la región autónoma de Valenciastán. Ya son tres los favores que nos ha hecho el esposo de Pitina: primero construir el nuevo hospital de la Fe a unos precios módicos, después concederle una entrevista exclusiva al canal de Susana Remohí, y por último, en un acto altruista, pagar 15 millones por Albiol.
Hasta aquí las buenas noticias. La putada es que por la marcha de Albi vuelve David Navarro, que tras un largo tiempo rehabilitándose en Illes Balears regresa al ring estadio en el que consiguió toda su popularidad. Las calles desde este verano se vuelven más peligrosas. Y esto es todo por el momento en la consistente defensa gruyer valencianista.