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El jugador de fútbol indoor, también llamado Juan
Sánchez, oxigena las estancias del
valencianismo, trae frescura, acarrea normalidad.
Que sí, que todo eso ya lo sabemos. Pero Juan Sánchez
también ha traído hasta el club un método de
gestión ciertamente innovador. Sabe qué quiere
y, lo que es más importante, sabe cómo lo
quiere. La clave está en su absoluta frialdad
para encarar las operaciones. Pregunta, se
informa, se acerca, mira. Con distancia. Sin
involucrarse. Después evalúa. Confunde a sus
interlocutores. Es la combinación que ha elegido
para fortalecer su posición negociadora.
Los agentes llegan hasta el despacho de Juan Sánchez.
Enseñan a sus jugadores. Sánchez se frota la
barbilla. Mira con gesto displicente. Se dirige al
representante: “dile que pose en otra postura, a
ver…”. En definitiva, que mientras Juanito Sánchez
trabaja, nosotros vemos a Dunia Montenegro. |