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Fernando
Martínez Perales, Nando, fue el
inmediato antecedente de Mendieta en
el València CF. Centrocampista,
rubio, zurdo, pequeño, de buen trato
con el balón, auténtico correcaminos
entre las dos áreas, que desbordaba más
a base de furia que de técnica,
aunque le costaba levantar la cabeza
para optimizar la circulación del balón.
Fue fichado muy joven del Levante UD a instancias de Alfredo di
Stefano, al que agradaban los
jugadores correosos que se entregaban
en el césped, y rápidamente se hizo
hueco en la plantilla recién
retornada a 1ª. Pronto se haría
imprescindible en aquel equipo joven
que llegó, sufrió, y finalmente
subcampeonó.
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Con la llegada de Víctor
Espárrago, el uruguayo intentó pegarlo a
la cal, pero el chaval, que parecía
gustarle menos la cal que al detergente Calgonit, se escoraba más al centro que los
líquidos por el pecho de Paula Vázquez.
Llamado a la Selección contra Portugal,
simultaneó más el banquillo de inicio, y
asumió el papel de reactivo para los
momentos difíciles del partido. Uno de
ellos fue aquella orgásmica remontada al
Madrid en Liga del 91/92 en los últimos
cinco minutos, con entradas como puñales
por la banda izquierda para que Fernando y
Roberto definiesen ante el delirio
valencianista (y barcelonista, que el Madrid
llevaba entonces una cómoda ventaja, que
dilapidó en las últimas jornadas, para que
Buyo tinerfeñease la Liga).
Arsenio
Iglesias lo fichó para su Superdepor,
siendo reciclado como lateral izquierdo,
donde cumplió con creces, siendo el mejor
en su puesto durante varios años, adueñándose
de su carril a base de velocidad, autoridad,
aplomo y precisión. Precisamente fue él
quien provocó el famoso penalti de Serer
que luego riazoreó Djukic (más que paró
JL González). Cuando su gasolina empezó a
escasear, recaló en el Sevilla, donde rindió
bastante bien.
Actualmente juega con el equipo de Veteranos
del València CF.
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