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 LOS ONASSIS: EL CATÁLOGO DEL LUJO Y LA CELEBRIDAD

Un recorrido por los fastos y las miserias de la estirpe de Valenciastán

CONTENIDOS: CHECHECHE.NET   FOTOS: VALÈNCIA CF

En nuestra sección el contenedor encontrará, entre otras, más ediciones de este espacio

Queridos amigos y amigas, tenemos nueva cita con nuestra revisión mensual al clan más exuberante de todo Valenciastán. Los Onassis, casta plagada de savor faire, retornan a la actualidad. En este regreso queremos que tengáis en cuenta el esfuerzo que nos supone traer hasta el escaparate a personajes tan célebres como los que han pasado por esta vuestra sección (hasta el día de hoy lo habían hecho Consuelo Rubio, AJ Arizmendi, David Albelda, Alberto Martí y MJ Claramunt). Nos supone un formidable denuedo, un sacrificio que no admite desánimos. Son muchas las horas indagando, preguntando, sobreponiéndonos a la fiebre y la desgana. Muchas de las celebridades nos llaman y nos dan las gracias por habernos ocupado de ellas. Otras, en cambio, nos amenazan con rompernos las piernas con una barra de hierro cuando nos encuentren en una de las salas nobles de Betty Pop Las Ánimas. Sufrimos, pero también gozamos. Es la esencia de Los Onassis, claro que sí. Pero, ¿quién será el protagonista de esta edición? Hemos creído que este momento -en el que ya no se pueden cometer errores defensivos trascendentes- era el idóneo para poner de relieve el difícil ascenso de Iván Helguera en la selvática jerarquía valencianí. Aquí está Iván Helguera, no os asustéis, dadle una oportunidad al chaval.

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Debemos recordar cómo fue el primer día de Iván Helguera (desde ahora IH) en la familia Onassis. Los primeros días, como las primeras miradas, los primeros besos furtivos y los primeros desbarajustes trazando la línea de fuera de juego contactos lascivos, suelen determinar la evolución de una relación. Pues bien, la relación entre IH y Valenciastán no comenzó del todo bien. Lo retardado de su fichaje provocó que el chico, vaya por Dios, desembarcara una tarde muy lluviosa en una ciudad holandesa llamada Ermelo, en la provincia de Gelderland. Allí, con precipitación, se le presentó ante los que iban a ser familiares suyos. Comenzó demasiado pronto a hacer bromas y juegos inexplicables. Con Albelda, y tal como vemos en la foto, quiso demostrar quién de los dos tenía las encías más grandes. El espectáculo odontológico tuvo por juez al divertido y cariñoso Vicente Silla. Entre el público se encontraban hinchas fervorosos como García-Cuervo y Valle. Finalmente, Albelda, pues claro, le ganó el duelo. David la tenía más grande que IH. Todo comenzaba mal. Era el augurio de un curso tortuoso para IH entre Los Onassis. A quién se le ocurre.

Con los días el rey de los complementos intentó ganarse a la ciudad. Se arremangó los pantalones, asistió a programas de radio en compañía de su mujer. Hasta dejó olvidadas por un tiempo las camisetas de Dolce&Gabanna, sabedor de que el pueblo llano las consideraba un gesto injustificable de altanería. En un intento que le honra, quiso cautivar a la sociedad civil. En los actos sociales se acercó hasta la cola del populacho. Les sonrió, logró no pisarse el abrigo y comenzó a repartir a diestro y siniestro, como si no costara, gorras rojas de Toyota una marca japonesa de automóviles. El público, como consecuencia de gestos tan espontáneos, comenzó a decir que IH era tope campechano. Pero pronto, cual proyecto de Juan Soler boomerang, las gentes, que son muy malas, se preguntaron para qué demonios querían ellos una gorra de una marca japonesa de automóviles, le recriminaron que por qué no iba él con la dichosa gorrita, que por qué, como todo hijo de vecino, no llevaba camisetas falsas de Dolce&Gabanna. IH lo intentaba… pero todo le salía mal. Era un desdichado.

La confirmación de que IH es como un meteorito tuvo lugar en un hotel de Santander, enclave donde gustan mucho de lisonjear a IH. El frustrado miembro de la elite valencianí no tiene mala intención. No quiere hacer daño, pero sus apariciones resultan trágicas para el planeta Tierra. En la bella posada cántabra, en noviembre, la irrupción de IH causó un cataclismo fenomenal: un matrimonio se fue a al traste. El esposo, que apenas llevaba catorce minutos casado, dejó a su esposa y eligió a IH como flamante cónyuge. IH puso cara de circunstancias, no quería ser ofensivo, por lo que acabó utilizando el mismo código de señales que empleó Juan Soler Felipe de Borbón para cortar con Antonio López Eva Sannum: “lo siento, pero lo nuestro no puede ser”. El meteorito IH dinamitó una relación y causó una honda depresión entre la ex pareja. Sus intervenciones, lamentablemente, no traen nada bueno. Suena duro, pero en Los Onassis nunca ocultamos la realidad: IH es un meteorito. Pues sí.

En Valenciastán somos mucho de entablar amistad con aristócratas extranjeros. No es una tarea sencilla, requiere seguir rigurosamente un complejo protocolo. En esta faceta IH tampoco respondió a las expectativas: la suntuosidad del territorio valencianí le cegó los ojos y pronto lo incapacitó para relacionarse con la aristocracia internacional. También en Santander -los vínculos entre Valenciastán y la capital cántabra son, aunque recientes, de una intensidad sorprendente- IH se topó con José Campos, marido de la aristócrata Carmen Martínez-Bordiú Franco. En este encuentro, por el que Encimeras Compac pagó el doble de tarifa, IH no supo qué decir, cómo mirar. Ni tan siquiera fue capaz de forzar la risa. IH falló, dejó frío a José Campos y se apartó un poco más del epicentro social de nuestra ciudad-estado.  

La ciudad, aunque comenzaba a cansarse de su impericia, no dejó de darle oportunidades. Es uno de los rasgos de Valenciastán: “cobijemos a los que vienen de fuera”. Aprovechando que IH enseña los cinturones como nadie, tres de los pilares sobre los que reposa el Estado valencianí (la Generalitat Valenciana, el València CF y Alex Vidal) quisieron celebrar un acto a su medida. Los representantes de cada organismo (la Consellera en representación de la Generalitat, Agustín Morera en representación del València, y Alex Vidal en representación de Alex Vidal) convocaron a IH a una jornada sobre moda y complementos. Fue como un día en el campo, pero en lugar de bichos y ramas habían bolsos y relojes. Agustín Morera aportó su visión sobre los chalecos y las corbatas en el Valenciastán del siglo XXI; Alex Vidal habló de la importancia de ir de negro y no morir en el intento; la Consellera Belén Juste no sabemos lo que dijo; e IH divagó en torno a la figura metafórica del cinturón. Al final de la jornada todos sonrieron, todos menos IH, que ni por esas lograba estar a gusto. Qué drama, chico.

Esta que vemos es una de las mejores imágenes que durante el año han tomado los fotógrafos oficiales del club. Nos refleja la fugacidad del tiempo. Nos muestra la dirección que podría seguir IH. Y por si fuera poco vuelve a dejarnos ver a MJ Claramunt -a la derecha, bajo la señal en verde-, corriendo, con prisas, curiosa y muy abrigada. Todo ello bajo la techumbre impactante de un aeropuerto internacional y con la mirada amenazante de Timo Hildebrand, “¿para qué me fotografías al lado de IH?”, vino a pensar el alemán. Timo también era consciente que IH, aunque es buena persona, no trae suerte. Qué desdicha Iván, qué desdicha.

16 MAYO 08

 

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